El último viaje llega sin avisarnos, sin prepararnos y sin decidirlo.
A veces, no nos permite ni despedirnos y nos vamos sin un adiós, sin un abrazo, sin un te amo, sin un perdóname.
Mientras vivimos, realizamos tantos viajes y hacemos tantos planes y aunque en lo mas profundo de nuestro ser, sabemos que llegara, buscamos la manera de nunca pensar en ése último viaje, sabemos que llega cuando menos lo esperamos y como un ladrón nos transporta a otro plano. Es como un rapto que deja una estela de dolor y llanto, es inexplicable y lleno de asombro, cuesta creerlo porque parece una mentira y es una lucha para los nuestros poder aceptarlo porque duele tanto, que hasta respirar se hace difícil.
Nunca pensamos que en cualquier instante podemos perder la vida y la desperdiciamos corriendo tras muchas cosas, acumulando bienes y a pegándonos a todo, cuando sabemos que nada nos llevaremos.
A veces, salimos de casa dando un portazo sin pensar que quizás, ese sea nuestro último adiós y será el último recuerdo que dejaremos. Pero así, es como vivimos, siendo “Inconscientes”.
Ver morir a tanta gente a mi alrededor, me ha hecho reflexionar sobre este tema y al observar mi vida, puedo ver que mi vida es sólo un eco lejano, que se ha ido desvaneciendo y sólo es una parte de vida, lo que me queda, pero cómo puedo saberlo?

Si existe un tren de regreso, que sólo te recoge sin avisarte.
No le importa si estás dormido, si estás despierto, si estás desnudo ó si estás vestido, si estás o no estás listo, sólo llega y con él, te lleva.
Cuánto tiempo he perdido postergando cosas que quiero hacer, esperando el mejor momento. Pero ¿cuál es el mejor momento? Me pregunto. Y descubro que éste, es el mejor momento, el único que existe y el único en el que puedo ser y actuar.
Y decido que, a partir de hoy, quiero vivir mi presente y dejar de postergar las cosas, porque este momento es el único seguro y lo disfrutare día a día, como si fuera el último.
Para comenzar, quiero agradecer por tantas cosas y quiero darles las gracias, a todas las personas, que forman parte de mi historia; han sido como especies alimenticias que le han dado sabor a mi vida, sin la presencia de ustedes, sería insípida y vacía; quiero que se den cuenta de la importancia y el valor que tienen, no solo para mi vida, si no para las distintas vidas que tocan.
Todos los días quiero agradecer a la Energía Divina y Universal, al Dios Supremo, al Dios de todos los Dioses por todo lo vivido, por todo lo aprendido, por todas mis fallas y, sobretodo, porque he amado, porque amar, es lo único que me ha llenado, ya que para amar, así fuimos creados.
Quiero saldar cuentas con la vida, quiero perdonar y pedir perdón por todos mis errores, soltar y dejar ir todas mis amarras.
Así como Amado Nervo, poder decir:
“Vida, nada te debo, vida, estamos en paz”.

Entonces y solo entonces, estaré listo para tomar ese último viaje, sin miedo y ni culpa.
Con cariño para todos esos seres, que se han ido este año y para quienes los recordemos, ellos jamás morirán.
Gracias, muchas gracias, por esta bella experiencia.